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ARQUITECTURA DEL VINO

Arquitectura de las bodegas de El Puerto de Santa Maria

"Las bodegas son los edificios en los que el vino se cría, desarrolla y envejece mediante el singular sistema de criaderas y soleras, único en el mundo y característico del Marco. Sus interiores, de amplias naves ,cálidas en invierno y frescas en verano, en los que las botas se alinean formando calles, la luz se tamiza y el aroma de los vinos,en constante evaporación lo invade todo, constituyen una imagen y una sensación inolvidable. Y sus blanquísimas y austeras fachadas al exterior son una faceta indiscutible y singular del urbanismo portuense. A veces, a la limpia elegancia de estos edificios se añade la belleza singular de cuidados jardines que ofrecen sombra y colorido a estos conjuntos."

Estas palabras, tomadas del libro "El Puerto en imágenes" editado por el Ecmo. Ayuntamiento de El Puerto de Santa Maria en 1998, resumen perfectamente la función y percepción de los edificios bodegueros de El Puerto, similares a los que podemos encontrar en todo el ámbito de elaboración del vino en solera. A ellos vamos a dedicar nuestra atención desde el punto de vista arquitectónico que ha producido notables resultados desde el punto de vista ,tanto urbanístico como edilicio.

Las bodegas del marco, se desarrollan generalmente, imbricadas en la trama urbana, formando parte de la ciudad.

Esto las distingue en primer lugar de otras tipologías de bodega, que teniendo como fin el tratamiento y almacenamiento de vinos se ubican en campo abierto.

En su momento las bodegas tuvieron una disposición de borde urbano, pero siempre en intimo contacto con la ciudad , que rápidamente las absorbió pasando a formar parte del paisaje urbano tan característico de las ciudades bodegueras.

En El Puerto de Santa María esta situación se venia produciendo desde antiguo, y culminó en la creación "ex novo" de un importante conjunto bodeguero, en la zona denominada "Campo de Guía" único en su genero por lo que de acción unitaria supone, basándose en el plano trazado en 1835.

Además existen en El Puerto, otros conjuntos bodegueros, aunque de menor entidad, que "envuelven" el casco histórico constituyendo una referencia en la transición de la ciudad antigua a los nuevos desarrollos, una especie de línea virtual que delimita la huella histórica y los nuevos crecimientos con gran claridad.

La arquitectura de las bodegas es, en primer lugar, claramente funcional como corresponde a su destino de albergar un uso productivo. Esta funcionalidad es fruto de los diversos condicionantes que requiere la actividad bodeguera destinada fundamentalmente a la elaboración crianza y envejecimiento de vinos, los cuales requieres un microclima especial, que se consigue únicamente con recursos bioclimaticos.

En esencia una bodega consta de una parte construida que llamaremos CASCO, y partes carentes de edificación, ALMIZCATES y TRABAJADEROS.

El casco se destina al almacenamiento de los barriles de roble, denominados en la zona BOTAS, y basa sus dimensiones en el tamaño de éstas (1,35 metros de largo). La alineación de botas tumbadas, se denomina ANDANA, y entre andanas de sitúan CALLES para el trasiego de las botas.
El conjunto de dos andanas y una calle se conoce como NAVE cuya longitud es siempre mayor que su anchura. El conjunto de naves agrupadas constituye el CASCO.

Los almizcates son espacios intersticiales entre cascos con una función de ventilación, que absorben las irregularidades de la parcela, permitiendo que los cascos tengan forma regular si bien no siempre ortogonal.

Una bodega es constructivamente un espacio de una sola planta de gran altura, limitado por una cubierta, que precisa de una potente estructura para albergar el sistema de andanas.

Tanto la disposición de las naves como los materiales empleados son siempre en función de conseguir una condiciones idóneas de humedad y temperatura. En este sentido es de vital importancia la orientación solar, que debe ser con el eje longitudinal en dirección Suroeste-Noreste para que el mayor soleamiento se produzca en el alzado menor (suroeste) siendo los alzados longitudinales a noroeste (UMBRÍA) con sombra constante, y a Sureste (SOLANA) que recibe mucho soleamiento, pero por la mañana, cuando el calentamiento es menor. Cuando fueron edificadas las bodegas ,a finales del S.XIX, los sistemas constructivos resolvieron estas cuestiones a base de altos pilares de piedra, rematados en dinteles o arcadas que servían de apoyo a las grandes vigas de madera, sobre las que se construyó el sistema de la cubierta, de teja árabe(con elevada capacidad de absorción térmica) sustentada en un forjado compuesto por alfarjías y ladrillo por tabla. Todo el conjunto se cerró con gruesos muros de piedra arenisca (idóneos para retener la humedad).

El pavimento se realiza, bien con albero apisonado, bien con trozos de recorte de duelas (pequeñas tablillas de roble que conforman una bota o barril).Ambos materiales, permiten la rodadura de las botas por las calles, de una forma "blanda", sin choques ni ruidos excesivos, y son susceptibles de ser regados, y absorber la humedad, controlando así las condiciones térmicas del recinto.

Los huecos ,se sitúan altos y reducidos en la solana, pudiendo abrirse algo mas en la umbría, con predominio de la dimensión vertical sobre la horizontal.Si las condiciones de entorno del solar, no permiten una adecuada disposición de los elementos fundamentales de la bodega, como se ha dicho anteriormente, se recurre a paliar el soleamiento con la inclusión de vegetación y porches en las fachadas mas expuestas.

En El Puerto de Santa María existen notables edificaciones bodegueras, que podemos fechar entre 1820 y hasta 1980 aproximadamente .

Actualmente la construcción de bodegas es inexistente, y la mayor parte de los cascos históricos están en desuso por la crisis del sector, siendo por su posición en el centro de la ciudad, punto de mira de movimientos especulativos que propugnan su desaparición y conversión en bloques de viviendas.